Fotografía de Daniel cortés 


Un caño me conecta con tu cuerpo,
mil pensamientos me toman de la mano mientras guardo el rubor de tus mejillas.

Un suspiro agranda mis pesares y los hace pequeños, como cuando un perro muerde bugambilias.

Un arroyo arroja a mis venas cauces de rubíes que navegan de un torrente sanguíneo a otro.

En mi constelado amor y en mi enigmático recuerdo, hay una bomba que azota el vértigo y la espera.

Es mi corazón,
que ansioso late,
cuando lee tu sonrisa.

Juan Antonio Jiménez