Fotografía de Jeans Niño


Lo siento si has leído demasiados libros y poemas.

Lo siento si te has dejado envenenar el corazón
por los finales felices que leías.

Lo siento si te has criado
macerando en tu cabeza
una idea del amor demasiado astral y surrealista.

Lo siento si el olor a príncipe o princesa
que desprendían esos versos
llegó a nublarte la conciencia.

Lo siento si dentro de todos tus suspiros
crecían nombres enroscados a tu cuello
que tan pocas veces te dieron felicidades o alegrías.

Pero en la vida real,
al final de cada día,
no hay un ángel escondido debajo de la cama
cuando lloras.

En la vida real
la noche puede ser un lugar horrible
del que nadie te rescate.

En la vida real
la luna no te dará la solución a los problemas.

En la vida real
la soledad será el menor de esos problemas
si te acomodas en el ojalá que alguien me ame;
si dejas que todo dependa de él o ella;
si estás esperando
a que un beso corte la cuerda.

El la vida real
los huracanes de pasión
te arrastrarán a ti con ellos.

En la vida real
no conseguirás amor a costa de dar lástima.

En la vida real
el ritmo de la felicidad
no se escribe a golpe de tristeza.

En la vida real
soñar sólo es bueno
si en la vanguardia de esos sueños
te mantienes firme y luchas.

Así que recoge los pellejos muertos de tu alma,
y límpiales los trozos de luna muerta.

Siente de nuevo orgullo
por tus luces y tus sombras.

Evoluciona para ti,
pero no cambies para otros.

Carga con tus errores
con la cabeza bien alta…

Y cuando vuelvas a ver a esa persona
déjale bien claro
que en esos labios tuyos
ya no duelen sus mordiscos.

Las cicatrices flotando en tu sonrisa
serán la prueba
de que al fin ya te has curado.

El Hombre Púrpura