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Me cansé de ir por el mundo
y me detuve a reclamarle al universo
el porqué de tantas desilusiones,
engaños y llantos.

Estaba a punto de gritarle,
argumentando por qué me ha tocado
esta vida con tantos altibajos,
cuando una voz en mi interior me ha susurrado:

«¿Por qué sigues buscando sombra
en el desierto, si sabes bien que nada hallarás?
¿Por qué no empiezas por confiar en ti
antes que en los demás?

Aprende a estar melancólico.
No menosprecies la maravilla de tus lágrimas,
a veces, es un torrente de dicha
y es lo único que tu alma sabe decir.
No busques en otros
de lo que estás de sobra por dentro.
No busques un mundo porque tú eres el universo mismo.»

Y aquí vuelvo con mi vida,
convencido de que todo estará bien.
Que con tenerme yo mismo
me sobra y me basta.

Voy a crear mi vida a mi manera
atrayendo lo mejor y lo que convenga.
Y ahora mismo lo declaro orgulloso:
¡El universo soy yo!

Fido