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Dime
de qué me sirve
tenerte presa
en mis poemas,
si la melodía de tu voz
deleita a otros oídos;
tu mirada
hipnotiza al que te mira fijamente;
el arqueo de tus cejas
las produce quien halaga
la belleza de tu inteligencia
y procedes a obsequiarle
tu hermosa sonrisa
por recibir un piropo original.

De qué me sirve
llevarte entre las redes
de mis poemas,
si otro es el que acaricia
tu suave piel,
otro es el que disfruta ver
cómo te arqueas
cuando se desborda
tu manantial de placer.

Fido